Riesgo de seguridad en nuevas tarjetas de credito
En los Estados Unidos se lo conoce como el “síndrome de Johnny Carson”, por que al igual que el protagonista del comic, plantea como los psíquicos pueden adivinar el contenido de un sobre.
Tom Heydt Benjamin, valiéndose de un sobre de plástico negro, que al introducirlo en un receptor conectado a un ordenador, en cuestión de segundos en la pantalla aparecieron una serie de caracteres ilegibles que incluían una leyenda acompañada de algunos números.
Luego de eso, Benjamin, rasgo el sobre apareciendo dentro del mismo una tarjeta de credito nueva enviada por el banco emisor. La nueva tarjeta de credito pertenecía al profesor Kevin E. Fu, un profesor de ciencias de la computación de la Universidad de Massachusetts, que se encontraba cerca. Al comprobar los datos de su tarjeta de credito, quedo revelado que lo aparecido en el ordenador coincidía con los datos de la tarjeta de credito.
Con esta demostración se puso de manifiesto, los posibles huecos en la seguridad y privacidad en la nueva generación de una tarjeta de credito. Las nuevas tarjetas, cuyos datos son trasmitidos por onda de radio sin que haga falta una firma física o swiping a través de una máquina. Tan sólo en Estados Unidos han sido emitidas millones de tarjetas y. su uso se muestra en un creciente número de lugares y, los equipos para usarlas se muestran en lugares de gran movimiento de público: las farmacias CVS, los restaurantes McDonald’s y muchísimas salas de cine.
Una tarjeta de credito de empresas comercializadoras, implica que sus datos sean encriptados como medida de asegurarse que los espías informáticos, en teoría no puedan hacerse de la información inteligible. American Express ha hecho colocar un encriptado a sus tarjetas de un “cifrado de 128 bits” y, el JP Morgan Chase ha hecho el anuncio de que sus tarjetas utilizan el “más alto cifrado permitido por las autoridades del gobierno de Estados Unidos”.
Pero en pruebas realizadas en tarjetas de Visa, American y Mastercard, los investigadores se han encontrado con la sorpresa que el titular de la tarjeta de credito y demás datos son trasmitidos sin codificar y en texto plano. Los investigadores pudieron descifrar y almacenar la información de una tarjeta de credito con la ayuda de un dispositivo del tamaño de un par de libros, un improvisado ordenador de USD 150,00, de fácil acceso.
Están convencidos que se podrá en breve, disponer de un aparato mucho más pequeño y barato. Se habla de un aparato del tamaño de un paquete de goma de mascar y de USD 50,00. Y, como dato de mayor dramatismo, permitirá leer la información de una tarjeta de credito a través de una cartera o las prendas de vestir. Los investigadores aseguran que la seguridad de la información es sorprendentemente frágil.
